Dejen que nuestro Chef, junto con nuestro personal muy amable, les mimen con sus especialidades y platos fuertes. El ambiente acogedor hará que se relajen y pasen un buen rato.
Que escojan entre la elegante Sala interna, el lindísimo porche o la fresca terraza. También pueden aprovechar la amplia oferta de vinos locales, que se guardan en nuestra Bodega de toba, en la que podrán disfrutar de un aperitivo o un postre al final de la comida, o incluso cenar con su pareja en la intimidad.
El Restaurante “Accademia dei Nascenti e degli Strepitosi” está abierto para la cena todos los días, excepto los domingos. Para los grupos ofrecemos la posibilidad de organizar banquetes en cualquier momento, bajo demanda.
El Restaurante es la sede de la nueva “Accademia dei Nascenti e Strepitosi”, que se fundó en Frascati en 1646. Ahora permítannos que les ilustremos los antecedentes históricos que explican los orígenes del nombre. En el contexto político, social e intelectual a finales del Siglo XVI ya iban surgiendo las primeras Academias modernas, que al principio eran Tertulias en las que participaban varios eruditas que conversaban entre sí, entablaban disputas, hacían satiras sobre la vida o componían bromas literarias. Su objetivo era la libre circulación de ideas, el culto a la libertad, la tendencia a reunirse en conferencias o tertulias (que para los aristócratas tenían lugar en ilustres palacios, mientras que para los más pobres en hostarias o tabernas), pero también otorgaban títutlos de licenciatura y premios a jóvenes estudiantes, los cuales podían gozar de estos privilegios gracias no sólo a sus papas que les hacían de preceptores, sino también a los emperadores, a los altos prelados, a los nobles, a famosos artistas y científicos. Sólo a mitad del Siglo XVI empezaron a circular los primeros estatutos que reglamentaban estos centros de cultura.
Los nombres de las Academias procedieron de denominaciones ya solemnes ya extravagantes, a menudo elegidas con cuidado e ironía socrática. En la Biblioteca Casatanense de Roma se guarda el manuscrito anónimo núm. 1028, perteneciente a la primera mitad del Setecientos, que ostenta como blasones los de dos Academias de la comarca de Tuscolo: “Li Strepitosi di Frascati” (un cartel en el que se representa un manojo de ramas ardientes, con el lema “crepitat”) y “Li Nascenti di Frascati” (un cartel en el que se representa a un niño que se halla cerca de unas flores llenas de rocío, con el lema “irrigat ut erigat”). Ambas surgieron, con mucha probabilidad, antes de 1650. Desafortunadamente, las noticias que se han guardado hasta hoy relativas a las dos Academias sólo conciernen a blasón y lema. Unos años después se registró la presencia de otras Academias de “Li Strepitosi” en Nápoles, y la de “Li Nascenti” en Urbino, Cento, Codogno, Livorno y Orcinovi.
En Frascati la primera mitad del Seiscientos está relacionada con una serie de continuas disputas entre políticos locales y clero, a tal punto que el clero mismo se negó a tributar homenajes a los representantes del Ayuntamiento y a los gobernadores de la ciudad, lo cual impidió que ellos pudiesen disfrutar de honores y prebendas contemplados en el estatuto Clementino. El arcipreste de la Catedral de Frascati llegó a tachar a los concejales de “campesinos ascendidos al poder.” Dichas diatribas fueron muy largas, generando una atmósfera a medio camino entre lo trágico y lo cómico, y fueron objeto de mordaces sátiras por parte de los representantes de ambas Academias.